¿Serás tú uno de ellos? | Marco Romero

Cuando Jesús entró a la humanidad, como un bebé acostado en un pesebre, solo tenía unos pocos testigos, José, María, y unos cuantos sencillos pastores que con sus rebaños fueron testigos de Su llegada a esta tierra. Hoy, Sus testigos y seguidores se cuentan por millares y millares como la arena del mar y las estrellas del cielo. La promesa de Dios a Abraham se ha ido cumpliendo a lo largo de la historia. Desde el humilde pueblito de Belén, el testimonio de Su vida santa, de Su obra de redención tan poderosa y de Su gloriosa resurrección, ha dado al mundo vueltas incontables. La luz de Su Evangelio no cesa de brillar, Sus milagros portentosos no dejan de suceder, Su salvación tan grande sigue alcanzando vidas de toda tribu, lengua, raza y nación.
Desde ese humilde pesebre, son millares y millares los corazones que han sido tocados y transformados, por el poder de Sus palabras, de Su sacrificio de amor, de Su triunfo total sobre el pecado, la muerte, el Hades, contra Satanás y sus huestes de maldad.Cada vez es mayor el número de discípulos que esparcen la buena semilla del Evangelio del Reino de los Cielos a lugares pequeños, grandes, cercanos y remotos. El precio que muchos han pagado llevando Su Mensaje ha sido grande. La lista de héroes y heroínas de la fe sigue en aumento de día en día. Persecución, privaciones, vejaciones y aun la misma muerte ha cobrado la vida de millares. Con todo, el Reino de los Cielos sigue avanzando, las puertas del Hades no han podido ni podrán prevalecer contra el avance invencible del Reino de Dios, a través de Su pueblo, ¡La Iglesia!.
Hoy Dios sigue buscando esos valientes seguidores, discípulos verdaderos, sembradores de Su semilla santa; portadores de la antorcha de Cristo; esos esforzados y valientes soldados de Su ejército; esos que son capaces de trastornar al mundo con el Mensaje del Evangelio. Dios sigue buscando esos hombres y mujeres, niños, ancianos, jóvenes y doncellas, de toda raza, nación y condición… que estén dispuestos en el 2012 a dejar una huella imborrable de humildad, de valor, de fe, de amor a la verdad y de lealtad a Su Nombre. Hombres y mujeres, que puedan con diligencia, santidad de vida y pureza del Mensaje, negarse a si mismos para ser Sus testigos en estos tiempos finales que vivimos. ¿Serás tú uno de ellos? ¡Prepárate! ¡Maranatha! ¡Cristo viene pronto! Vamos cada uno a hacer nuestra parte, comenzando hoy mismo. ¿Dónde? Iniciando en nuestro Belén. ¡Feliz Año Nuevo!
Pastor Marco
Iglesia El Lugar de Su Presencia
Plano, Texas
Compartir



