Cuan Grande es el amor de Dios | Marco Romero
  • Marco Romero Marco Romero era un joven de 23 años, cuando Jesús se cruzó por su camino. Su testimonio personal ha impactado multitud de corazones a lo largo de 31 años de servicio en los caminos del Señor. Desde el día que ...
    Ver más

Marco Romero
Juan 3:16; Romanos 11:3; Efesios 3:18

La IGLESIA está en la tierra para dar a conocer -en su pureza, poder y plenitud- todo el mensaje del AMOR reconciliador, liberador, restaurador y sanador de Dios. Mensaje que quedó impreso y sigue emanando desde un lugar llamado, el Gólgota o Calvario. Lugar donde hasta hoy convergen CUATRO dimensiones hacia UNA sola dirección: Emanuel, “Con nosotros Dios”.

Una dimensión –la anchura- , invita a pensar en ese alcance inmensurable de Su Amor en la obra redentora. Brazos extendidos que ofrecen eterno refugio a todo trabajado y cargado, que invita a reposar debajo su acogedora sombra. Son los brazos abiertos que recuerdan al PADRE que espera paciente el retorno de otro hijo prodigo que humillado vuelve a Casa.

Otra dimensión – la longitud-, nos lleva a ver el cumplimiento de la bendita promesa, de una gran familia profetizada “como la arena del mar, como las estrellas del cielo”; ¡OH! fila eterna la de los llamados por Su Nombre, los comprados con gran precio; incontables en número y revestidos de gloria.

Una dimensión más  –la profundidad-, que nos estremece en lo más hondo de nuestro ser, al meditar en un lugar tenebroso, abismo profundo y obscuro al cual  Jesús bajó para vencer la muerte, el pecado, a satanás, sus verdugos, y desde allí  “subir a lo alto y llevar cautiva la cautividad y repartir dones a los hombres”

La dimensión final, la de –la altura-, nos atrae a la intimidad con el Lugar Eterno, Santísimo y Maravilloso desde donde el Salvador vino, -de lo alto, de arriba, de Dios-. Lugar de Luz, Mansión de Gloria, Refugio de eterno Gozo y de perfecta Paz. Lugar indescriptible, donde el Dios 3 veces Santo, determinó salvar al hombre perdido en su pecado y maldad, ofreciendo a Su Hijo Unigénito, al cual le dio un NOMBRE sobre todo nombre, ¡JESUS!, el Salvador de nuestras almas.

Es JESUS, el Mesías, el Ungido, el Santo Hijo, el Cristo, el Enviado, el Deseado de los Siglos, CENTRO donde converge TODO, para llevarnos a DIOS, para ser llenos eternamente de la plenitud del AMOR del PADRE.  ¡Vamos a dar el Mensaje!

A él sea la gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amen.

Que el Eterno te bendiga!

Pastor Marco Romero

Su Presencia, Plano

Texas-USA



Compartir

Subir