AGRADAR A TODO EL MUNDO? | Dante Gebel

Complacer a los demás, es algo así como una adicción. Porque así como el drogadicto busca drogas, los complacientes buscan la aprobación de los demás. Hay dos síntomas característicos de los Complacientes:
1) La tendencia a tomar la crítica como algo personal.
2) El constante miedo al rechazo de parte de los que nos rodean.
Es irónico pero con frecuencia no vemos que al tratar de agradarle a todos, lo que sucede es que la gente nos pierde el respeto. Si la gente sabe que harás lo que sea para apaciguarlos, hacerlos felices o evitar el conflicto, habrá muchos que lo explotarán como una debilidad en ti. Y cuando queda en claro que nos hemos comprometido con Dios, y que eso está por encima de todo lo demás, la mayoría te respetará, incluso si no comparten tu fe.
Para poder salir de esta peligrosa enfermedad, tenemos que entender que el complacer a los demás es más un problema espiritual, y no tanto relacional, porque también es una forma de idolatría.
Tenemos que ser distintos, al punto de que no nos importe qué piense la gente sobre quiénes somos y cómo vivimos. Si vivimos para la opinión ajena, estamos poniendo a la gente por delante de Dios.
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